lunes, 18 de junio de 2012

Salmón con cebolla caramelizada y papas

Ingredientes (para 4 o 5 personas):


  • Cuatro rodajas hermosas de salmón
  • 4 patatas / papas
  • 2 cebolletas / cebollas grandes
  • Azúcar moreno
  • Sal
Preparación:

Cortar las cebolletas en juliana y ponerlas a pochar (freirlas muy despacito a fuego muy suave). Cuando hayan perdido la rigidez de la cebolla y empiezen a perder el color blanco y volverse transparente agregamos azucar moreno directamente por encima y removemos. El azucar monero se añade al gusto. Cuanto más duzce queramos la cebolla más azúcar deberemos de añadir.
Os ponemos una secuencia de fotos para que veáis como va quedando la cebolla. El proceso es lento pero el resultado es exquisito.







El resultado final ha de tener una textura casi como de masa compacta y un color ambar brillante. Reservamos la cebolla


Pelar las patatas y cortarlas en rodajas finas. Las freiremos en aceite de oliva y luego las colocaremos en una fuente de horno.

Se pueden hacer también poniendolas directamente sin freir en la fuente de horno untada con un poco de aceite y hacerlas al horno antes de poner el salmón sobre ellas.


Encima pondremos las rodajas de salmón (no olvidar sazonar con sal). Cubrimos las rodajas de salmón con la cebolla caramelizada y lo metemos al horno.


El horno tiene que estar previamente calentado a una temperatura de 180º. El tiempo de asado es de aproximadamente 15 minutos.

Crema de Limón

Ingredientes (para 4 personas):


  • 4 yogures naturales
  • 2 yogures de limón
  • 400 ml de leche condensada aproximadamente
  • El zumo de dos limones
  • menta
Preparación:

Colocar en un bol los yogures y mezclarlos.
Luego ir agregándole el zumo de los dos limones. A continuación le iremos añadiendo la leche condensada hasta obtener el dulzor deseado ( ir probándolo, ya que la cantidad dependerá del gusto del cocinero y los comensales).

Una vez que tengamos una crema de una textura suave y ligera, los colocamos en cuencos (compoteras) individuales y los metemos en la nevera.

Se ha de servir frio para que sea más refrescante. Se puede adornar con hojitas de menta o incluso con frutos rojos.


martes, 22 de mayo de 2012

Barbacoa / Asado

Ingredientes: Las cantidades dependen del "saque" de los comensales


  • Chorizos
  • Chorizos criollos
  • Morcilla de arroz o de Burgos
  • Morcilla de cebolla
  • Pinchos morunos adobados
  • Panceta
  • Chuleton
  • Sal
  • Carbon, papel, pastillas y mucha paciencia para encender el fuejo.
Preparacion

Antes de empezar, limpiar la rejilla de la barbacoa con papel de periodico.

Para encender un fuego óptimo (y principalmente si no contamos con pastillas), colocaremos el papel de periodico arrugado y por encima el carbón (sin sacarlo de la misma bolsa de papel en la que viene). Encender con una cerilla y esperar que prenda jajajajaja! Se permite aquí utilizar fuelle o los servicios de algún "soplador profesional"

Obtenidas las brasas pasamos a colocar la rejilla del reves para que la grasa acumulada de otras barbacoas se despegue y caiga al fuego, dejando así la barbacoa un poco más limpia.

Colocamos la carne en la parrilla y vamos con paciencia y sobre todo disfrutando, dandole la vuelta a la panceta y vigilando que nada se queme.

La sal sobre la panceta, chuleton o chuletas se coloca una vez asadas, de esta manera el jugo de la carne no se "escapa". En Argentina se condimenta la carne antes de ponerla en la parrilla y generalmente se hace con sal, pimienta y chimichurri.





Pan Casero

Ingredientes


  • 1 kilo de harina. Hay gran variedad de Harinas atendiendo al pan que queramos hacer. En este caso, elegimos una especial para panes. 
  • 2 sobres de levadura seca para panadería
  • Una pizca de sal
  • Agua

Preparación:
Mezclamos la harina con los dos sobres de levadura seca (lo hicimos con una batidora electrica pero se puede hacer con las manos. Agregamos la pizca de sal.

Vamos vertiendo agua poco a poco y amasando hasta que nos quede una masa consistente. Intentaremos amasar siempre de fuera hacia adentro.

Cogemos un bol y ponemos un paño por encima. Echamos un poco de harina en el paño y colocamos encima la masa. La idea es que la masa este sobre el paño pero que no llegue a tocar el bol. Cubrimos por encima con otro paño

Dejamos reposar una hora en un lugar  fresco y seco. Tras esa hora, sacamos la masa, volvemos a amasarla y la volvemos a colocar para que repose otra hora.

La cocinaremos durante una hora aproximadamente a 150ºC, estando bien pendientes de que no se queme.

La idea es ir experimentando con las harinas y también con los ingredientes que se pueden añadir al pan, como semillas, cebolla, nueces, pasas...etc.

A disfrutar de nuestro primer pan casero!



Bienvenidos al norte...


Mediodía de viernes en Madrid. Calor sofocante y una mujer de casi 30 años, maleta en mano y mochila al hombro que espera en un portal. 
Coche rojo que se acerca, mujer de 29 al volante, gafas de sol, sonrisa plena y un maletero lleno de ingredientes. 
Minutos más tarde, coche granate con golpe reciente, mujer de más de 30 al volante, maleta y dos cd's en el bolso. 

Ya sabrán, o al menos se imaginarán, de quien les estoy hablando. Somos las tres cocineras aventureras, ahora dispuestas a lanzarnos a las carreteras españolas y darle un toque más internacional a nuestras clases.

Primer destino: Nanclares de Gamboa, Alava, País Vasco. 
Nuestro GPS nos marca el rumbo y allá partimos siempre sonrientes, optimistas, atrevidas y especialmente charlatanas. Pregunto si llevamos registros de los kilómetros recorridos juntas, nadie lo sabe, aunque lo que no dudamos es que han sido unos cuantos y mucho más aún los que nos quedan por andar.

El viaje es ameno, con parada estratégica (idas al baño que no pueden esperar), paisajes variados y un túnel que al finalizar nos deja de lleno en el norte español (verde, nubes grises, bajas temperaturas y pueblitos de ensueño).




Llegamos a nuestro destino, una antigua iglesia reformada y convertida en el hogar de los tíos de Susana. Que decirles del recibimiento, la atención, la generosidad y la alegría de nuestros anfitriones: el Tío Carlos y la Tía Paz, y sus hijos Iñigo y Ana. Nos sentimos como en casa desde el primer momento. Nos abrieron las puertas de un lugar mágico, lleno de encanto. Una isla en un mar verde, al cobijo de un inmenso pantano.

Tras las presentaciones de rigor, nos instalamos en la antigua sacristía que sería nuestro refugio durante el fin de semana. Me toco dormir con Sandra, aunque la segunda noche unimos camas y estos tres angelitos reposamos juntas cual bellas durmientes.

No hubo tiempo para mucho mas ya que nos esperaba una noche de velada cultural en Vitoria. Hacía allá nos fuimos. Estuvimos en el museo Artium viendo una exposición interesantísima y disfrutando luego de unas copitas de buen vino y una charla muy agradable a la que se nos unieron el Tío Alfonso y su simpatiquísima novia Maria ( además fueron nuestros compañeros de sacristía ja,ja,ja).

La charla, los vinitos y algún que otro pincho se prolongaron hasta casi la medianoche cuando estas aventureras decidimos abandonar el barco y dejar que nuestros mayores se divirtieran.

El sábado amanecimos temprano ya que nos esperaba una verdadera lección de panadería a cargo de Carlos. Aquí me permitiré hacer un breve comentario acerca de nuestro anfitrión y maestro. Un tipo multifacético, un artista de raza, amante del tango y con una creatividad y sabiduría que trate de absorber durante todo el fin de semana. Una de esas personas de carácter, con un corazón generoso, siempre con ganas de hacer, aprender y compartir con otros ese saber. Me recordó mucho a mi padre, y no pude evitar sentir nostalgia en algunos momentos: cuando hablamos de mi tierra, del tango, del mate, de la ricota y de tantas cosas que tenemos en común más allá de los miles de kilómetros y años de historia que nos separan.

Y volviendo a lo que nos ocupa (aunque cocinar no fue lo que hicimos este finde principalmente ja,ja,ja). Contarles que Carlos nos enseño a preparar bizcocho ( hicimos 4, ya que éramos familia numerosa) y luego pan casero.



Hablamos sobre distintos tipos de harinas, estuve ojeando un libro muy interesante sobre panadería europea (Hecho a mano de Dan Lepard), y mientras la batidora iba mezclando, nosotros hablábamos además de la vida, recibíamos consejos de nuestros mayores, y pululábamos cual moscas de acá para allá, a veces molestando más que colaborando. He descubierto que Su y Sandra son alumnas algo dispersas,ja,ja,ja!


Y cuando llego la hora de que la masa reposara nos fuimos a Vitoria a pasear un poco y a buscar a quien sería nuestra invitada de lujo: la Abuela Charo. Al conocerla, conozco más a mi amiga Susana, su historia, sus raíces. Y eso me pasa siempre que conozco a las familias de mis amigos, y comprendo porque son seres tan especiales: vienen de familias hermosas y generosas. La Abuela Charo nos enseño su casa, nos contó de su vida y fue la mejor compañía que podíamos desear para un sábado ya gris y lluvioso.


Volvimos a casa animadas y listas para hacer nuestra barbacoa. El primer problema se planteo cuando descubrimos que no había pastillas para encender el fuego (cosa que a mí no me preocupo demasiado ya que en la Argentina nunca las había utilizado y barbacoas es lo que más he comido en mi vida ja,ja,ja). 

El desafío lo encararon muy valientemente Susana y Tío Alfonso ante la atenta mirada de Carlos, Sandra y mía. Tras varios intentos fallidos, una pequeña rencilla (Su abandonaba el barco para instalarse por un rato en el sofá con el resto de las mujeres,ja,ja,ja) y muchas risas, los dichosos carbones decidieron encenderse y comenzar a arder.

Mientras esperábamos que las brasas se fueran haciendo, nos pusimos con Sandra a preparar unas deliciosas ensaladas de tomates, cebolletas y lechugas recogidas en el momento de la huerta. 


Pusimos la mesa, sacamos la carne (muy buena calidad y muy bien de precio), y ya calmadas las aguas, se dirigió nuestra Su a la parrilla, adueñándose del lugar y haciéndose con el control de la misma. Unas buenas copas de vino, minutos junto al fuego, un paisaje soberbio, alguna que otra lluvia, paciencia de asador y el resultado no pudo ser mejor: una mesa grande, gente querida, buena carne, un delicioso y calentito pan casero y un almuerzo memorable.




Tras la sobremesa (cargada de historias, un libro centenario de recetas de un antepasado, juegos de ingenio y demás) vino la merecida siesta. Estos cuerpos necesitaban un reposo tras semejante maratón ja,ja,ja,ja,ja.

Por la noche Carlos nos deleito con unas riquísimas pizzas caseras (decirles aquí que fui la única que estuvo atenta a la preparación de las mismas, ya que mis compañeras fueron atrapadas por las garras de un “relajante” videojuego ja,ja,ja). La masa ( a la cual curiosamente le agrego una pizca de azúcar, aquí se ve que es muy común hacerlo) quedó muy fina y crujiente. A una de las pizzas la cubrió con tomate y queso; a la otra con tomate, cebolla, setas y queso; y a una tercera muy pequeñita la preparamos con tomate, pimiento verde y queso. Para chuparse los dedos!

Y llego el domingo y con él la hora de emprender el regreso. Pero primero disfrutamos de un desayuno con café, bizcocho y tostadas de pan casero (sabía mejor aún que el día anterior), y de un par de programas del canal Cocina. Hubo críticas, risas y unos cuantos comentarios nada amables para con los cocineros –presentadores ja,ja,ja,ja ( ya nos sentimos las mejores).

Un manto de nubes grises, una fina capa de lluvia, abrazos, besos y promesas de volver a encontrarnos. Atrás dejamos este lugar único, lleno de encanto, tranquilidad, naturaleza y aire puro. Volvemos felices, seguimos aprendiendo, compartiendo, conociéndonos y fortaleciendo esta amistad y este proyecto en común que es nuestro blog.

Quiero agradecer nuevamente, y antes que nada a nuestros anfitriones, decirles que nos hemos sentido muy cómodas y hemos disfrutado intensamente de este fin de semana tan diferente.

Y decirles GRACIAS una vez más a Susana y a Sandra. A la primera por compartir con nosotras esa familia tan maravillosa que tiene; y a ambas por el amor, la paciencia, la generosidad y esta oportunidad que me dan de seguir descubriendo la España profunda con sus gentes, sus costumbres, sus sabores. GRACIAS por sacar lo mejor (bueno, a veces también lo peor ja,ja,ja) de mí, por convertirme en una INVITADA y COMENSAL más de esta fiesta que es la VIDA.

Hasta la próxima…

jueves, 8 de marzo de 2012

Clase cinco... cinco estrellas

 Atardece en Madrid, un domingo diferente, con abundante material para sentarme a escribir y pasar estas horas que a veces se hacen eternas. Mañana ya será lunes y la vorágine de la rutina volverá a atraparme, así que me vuelco de lleno y con el corazón a relatarles las experiencias de esta quinta clase de cocina que hemos superado airosamente

   Tras haber madrugado y caminado  con mi amigo Enrique (disfrutando del silencio y las primeras luces del día de un Madrid que recién se estaba desperezando), emprendí mi viaje hacia casa de Susana  equipada con mi infaltable delantal flamenco y mi cuaderno de notas (no lo he usado y ya me estoy arrepintiendo, tendré que hacer consultas online a mis compis mientras escribo). Aproveche para darme una vuelta por la Puerta del Sol y la Plaza Mayor, ambas llenas de gente y turistas que, al igual que yo, contemplaban encantados la peculiar belleza de estos lugares emblemáticos. Bajé por la calle de Atocha, y pensé que loco que es el destino. Hace 5 años me alojé en un hostal ubicado en esta calle sin imaginar que algún día viviría en esta ciudad y no sería sola una curiosa mochilera de paso.

     Como ya se imaginarán llegué a destino, toqué el timbre equivocado (creo que la gente del 2º Derecha ya me odia ja,ja,ja) y mientras esperaba aparecieron muy sonrientes  Susana y su encantadora prima marta ( la víctima del día y una colaboradora de lujo). Estas chicas no son solo guapísimas sino también cocineras de raza (debe ser genético ja,ja,ja).

  Nuestra profesora tenía un hambre voraz (efecto secundario de una resaca latinera), así que apenas llego Sandra la pusimos a cortar morcilla y queso manchegos (regalo de uno de nuestros amigos de Atocha) y empezamos con un pequeño pero delicioso tentempié.


 Ya con nuestros delantales y toda la batería de cocina  e ingredientes sobre la mesada nos pusimos a trabajar en los exquisitos platos del día de hoy.


Primero preparamos el postre: Espuma de yogurt con fresas, una receta muy fácil y sabrosa del gran chef español  Ferran Adriá. Costo un poco colar la crema y que cayera en el sifón, pero de eso se trata esto, de equivocarnos, reírnos y si se puede, aprender. Las fresas (elegidas por Susana una a una) tenían muy buena pinta, así que las limpiamos, las cortamos y las dejamos listas para luego bañarlas con la espumosa crema de yogurt.

   Ya con el postre listo, estos cuatro pares de manos se dedicaron con gran entusiasmo a la elaboración de los dos platos estrellas del día: Pimientos rellenos y Fideuá. Yo era la primera vez que iba a probar ambos y la verdad es que me vine a casa con un tupper de pimientos. Fue largo el viaje de regreso con la tensión de saberme dueña de semejante tesoro, ja, ja, ja 



Allí estábamos las cuatro, ya dueñas y señoras de la cocina, lavando, cortando, picando, pelando gambas, fritando, empanando, tomando fotos y hablando de todo un poco (es que tenemos ya próximos  un Camino de Santiago y un viaje a tierras aztecas). Además toco acribillar a preguntas a nuestra nueva compi de aventuras, la cual lo soportó con paciencia de santa ja,ja,ja. Hubo llamada de la abuela de Susana, esa mujer a la que no conozco personalmente, pero si a través de las sabrosas recetas que ha trasmitido a sus nietas.

    Mientras se cocinaban los pimientos, bajamos a dar un paseo, visitar a nuestro chino amigo y abastecernos de pan para poder disfrutar sopándolo en las preciosas salsas que hicimos. Como aún era temprano (eso es lo que tiene ir siendo cada vez mas diestras en esto) nos tiramos un ratito en el sofá y nos reímos un rato viendo en la tele  a una pareja de decoradores gays que se dedican a remodelar casas. También se definieron las actividades a seguir tras la comilona: siesta y película (ja,ja,ja)

   Amigos, eran  las 14 hs y los estómagos ya empezaban a pedir comida. Así que volvimos  a nuestras cacerolas y terminamos de preparar la fantástica Fideuá. Este es un plato muy parecido a la paella, pero a diferencia de esta, en lugar de arroz lleva fideos.  Tiene un sabor especial, y yo, con cada comida, me enamoro más de los mariscos. Debo agregar aquí que casi arruino el plato cuando se me ocurrió ponerme a removerlo mientras se estaba cocinando. Menos mal que Susana me frenó a tiempo  y me explico que solo debo hacer pequeños toques con la cuchara para controlar que no se pegue ¡ Uffff! ¡Qué susto que me llevé! Hubiera significado el fin de una carrera que promete ja,ja,ja,ja.

    Preparamos una mesa amena, tomamos las fotos de rigor (menos mal que existen estos móviles  súper equipados que te salvan cuando no hay cámaras) y nos sentamos a saborear y disfrutar de estos platos maravillosos. El sueño y  el fantasma de la siesta sobrevolaban la mesa, así que por unanimidad (bueno, Sandra no estaba tan convencida) se decidió posponer el postre para la merienda.

     Así que señores hoy ni sobremesa  ni nada. Sofá, mantas y tele. La Profe se nos durmió al toque, y Sandra y yo nos pusimos a ultimar detalles del Camino de Santiago Nos quedan dos semanas y la cosa esta muy verde,ja,ja,ja. Nos enamoramos de los protagonistas de una nueva serie, Revenge, muy recomendable, la serie y los chicos, y recibimos la visita inesperada de Olga. Decir que como ninguna hizo amago de levantarse para abrirle, le tocó a la Bella Durmiente Susana.  Y ya Sandri pidió el postre y lo disfrutamos mucho. Estaba muy suave y espumoso, un toque de frescura y primavera.

    Pasadas las cinco de la tarde llegó la hora de romper filas y volver cada una a su casa. Tocaba escribir esta entrada, las recetas y elegir las fotos. He regresado feliz, con la panza (tripa) llena y el corazón contento. Como me gustan estas clases, cuanto aprendo y crezco con cada receta, con cada ingrediente y con lo que me aportan estas amigas maravillosas. Hoy especialmente he comprendido la importancia de probar cosas nuevas, diferentes y no dejarnos engañar por miedos, prejuicios  o preconceptos. El universo de sabores, texturas es tan amplio, tan rico que merece la pena tentarse con todo lo que nos ofrece.

    Ya vislumbro  la luna por mi ventana, suena en el ordenador (computadora) música de mi tierra…Prometemos volver en breve amigos. Nos esperan dos meses movidos, de aventuras, viajes, aniversarios, primavera y más platos para seguir deleitando nuestros, y vuestros, sentidos.



8 de Marzo de 2012.

Hoy he conseguido sacar un huequito para poder actualizar el blog con las recetas que hicimos el domingo y con el fantástico resumen de Viki. 

Como mis tareas son básicamente comer,  poner cava al pollo y a mi misma a partes iguales y actualizar el blog, hoy me voy a permitir utilizar este espacio para dar las gracias a dos mujeres excepcionales. Hoy es el día de la mujer trabajadora, pero es que estas dos "locas" con las que comparto mi tiempo y mi vida, además de trabajadoras son un montón de cosas más. A saber:

Comprometidas, voluntariosas, generosas, soñadoras, pacientes, inteligentes, bondadosas, inteligentes, basicamente buenas. Buenas, buenas, buenazas. Total, me aguantan a mi, con eso ya lo digo todo. 

Cuando le digo a alguien que apenas hace un par de años que nos conocemos (el 14 de Abril es nuestro choniversario) no se lo creen, porque el grado de compenetración es tal, que hay veces que no tenemos ni que hablarnos para saber como nos sentimos o lo que estamos pensando.

Estas dos mujeres me han cambiado la forma de ver la vida, mas bien la forma de vivirla y hoy que es su día, solo puedo decirlas que las quiero con locura y que las quiero para siempre en mi vida.

Con todo mi cariño, 
para las dos cocineras 
con mas estrellas de cualquier
guía culinaria.

Sandri. 

Fresas con espuma de yogurt


La receta la disfrutamos gracias al Tio Alfonso, padrino de Susana, que el regalo el sifón por su cumpleaños.


Ingredientes para cuatro personas
  • Tres yogures
  • 100 ml de nata
  • Fresas
  • 2 cucharadas soperas de azúcar
Preparación
Mezclamos la nata, el azúcar y los tres yogures. Metemos la mezcla colada en el sifón para poder hacer luego la espuma.

El sifón ha de estar en la nevara para que se enfríe.

Cuando vayamos a servir el postre, lavamos bien las fresas y las cortamos en pequeños trozos.

Hay que agitar bien el sifón, poner la carga de hidrógeno y accionar para que salga la espuma de yogurt y la repartimos por encima de las fresas.

Si no tuviéramos el sifón, este postre se puede servir bien frio con la mezcla de yogurt, nata y azúcar simplemente, sin montar la espuma.